La distancia mínima entre la armadura y la superficie del hormigón. Si falta, el acero se oxida y el hormigón se desprende.
El recubrimiento es la distancia mínima entre la cara exterior de la armadura y la superficie del hormigón. Evita la corrosión, garantiza la adherencia y alarga la vida de la estructura.

Qué aporta
- Protección frente a corrosión.
- Seguridad estructural: acero y hormigón trabajan juntos.
- Durabilidad: más resistencia a fisuras y desprendimientos.
- Cumplimiento normativo.
Cómo funciona
El recubrimiento aísla la armadura del exterior. La alcalinidad del hormigón forma una película pasiva sobre el acero que solo se mantiene con espesor suficiente.
Valores mínimos habituales
- Cimentación en contacto con el terreno: 7,5 cm
- Muros de contención enterrados: 5,0 cm
- Pilares y vigas en interior: 3,0 cm
- Forjados en interior: 2,0 cm
- Exterior expuesto: 3,0 – 4,0 cm
- Ambiente marino: 5,0 cm o más
Consecuencias de un recubrimiento insuficiente
- Corrosión y pérdida de sección.
- Desprendimiento del hormigón.
- Pérdida de seguridad estructural.
- Vida útil acortada.
Control
- Separadores plásticos o de hormigón.
- Comprobación tras el atado de la armadura.
- Medición con calibre o galga.
- Controles antes y después del vertido.



