Elemento cerrado y acristalado que sobresale de la fachada, seña de la arquitectura tradicional.
El mirador es un elemento cerrado y generalmente acristalado que sobresale de la fachada. Funciona como una habitación abierta a la calle: amplía el interior, multiplica la luz y da ritmo al alzado.

Función arquitectónica
Aporta más luz y un campo visual más amplio, ensancha la estancia y añade amplitud. Al recibir ventanas por tres lados, capta luz desde distintos ángulos durante todo el día.
Valor histórico
Desde época otomana hasta hoy, el mirador es parte esencial de la arquitectura tradicional turca: permitía ampliar la planta superior en calles estrechas y observar la calle sin perder intimidad.
Aportación estética
Da elegancia al edificio y crea ritmo en la fachada mediante el juego de luces y sombras.
Ventajas
- Más luz natural
- Mayor campo visual
- Profundidad espacial
- Un gesto tradicional y atemporal
Hoy
La vivienda contemporánea lo reinterpreta con más vidrio y menos ornamento, manteniendo la proporción tradicional.
A tener en cuenta
- Trabaja en voladizo: cálculo y armado cuidadosos.
- Aislar el fondo para evitar puentes térmicos.
- Control solar en grandes superficies acristaladas.



